Sobre los ataques incendiarios contra coches en Alemania


La siguiente información fué publicada en Spiegel Online un medio aleman, que refleja la preocupación de la burguesia y el Estado ante las diversas acciones violentas realizadas en ese país, en especial por la creciente quema de vehículos de lujo.

0Casi todas las noches se queman coches en un drástico aumento de los delitos cometidos por extremistas de izquierda en la capital alemana. La ira debe alcanzar su cima el sábado 20 cuando se realice una protesta masiva en la aeropuerto Templehof , haciendose este un tema candente para los políticos. Todo lo que se necesita es un poco de parafina junto a un fluido más ligero y un encendedor. Ponerlo debajo de un neumático y tras unos minutos, aparecerá humo negro. Pronto el coche estara envuelto en llamas y para entonces, los culpables se habrán esfumado, dejando a las autoridades impotentes. En los últimos meses, tales escenas han tenido lugar por todo Berlín casi cada noche.

La capital alemana tiene una gran tradición de violencia izquierdista. Piedras, cócteles molotov y gases lacrimógenos se han convertido en una tradición anual el 1º de mayo. Periodicamente, las manifestaciones izquierdistas se han descontrolado en el pasado.

Pero en las semanas recientes, la tendencia de romper la ley con materias combustibles – ya sea política o no – ha llegado a nuevos récords. Cada mañana se informa de nuevos ataques contra automóviles de lujo u otros vehículos en stock, largamente una forma popular de expresión política entre los activistas de izquierda en Berlín.

El pasado miércoles, individuos armados con material incendiario atacaron 10 vehículos que pertenecían a una compañía que reparte comida a los asilos de ancianos y centros de ateneción de niños. La compañía fue atacada porque pertenece a “la multinacional Sodexo… que se beneficia internacionalmente de proveer a las prisiones y a los equipos de vigilancia,” según infomó el diario Berliner Morgenpost, citando un mensaje publicado en un blog tras el ataque. Un día después, un volkswagen y un BMW fueron quemados en frente de la casa del político demócrata-cristiano Robbin Juhnke. La responsabilidad fue más tarde reclamada por una web izquierdista militante que calificaba a Juhnke como un “línea dura del Partido Demócrata Cristiano” que “persigue a izquierdistas e inmigrantes”.

Otros objetivos de cuatro ruedas pertenecían a la compañía de mensajería DHL, que es odiada por los activistas izquierdistas porque provée apoyo logístico a las fuerzas armadas alemanas en Afganistán.

Según la policía en total, 165 coches han sido incendiados en Berlín desde el comienzo del año cifra mucho más alta que el total de todo el año anterior. Y el número de ataques incendiarios ha alcanzado niveles de record desde el comienzo de junio. Se sospecha que los activistas izquierdistas están detrás de este rastro nocturno de destrucción, que incluye coches incendiados, ataques con piedras y bombas de pintura contra bancos y centros de trabajo. Hay muchos avances en las investigaciones policiales, pero rara vez tienen como resultado la detención de los sospechosos otro problemas son los testigos, porque rara vez aparecen. La mayoría de los delitos se registran en el barrio Friedrichshain-Kreuzberg, que durante mucho tiempo ha sido un nido de la contra-cultura de la ciudad. Pero los ataques a los coches ahora se están extendiendo por toda la ciudad, hasta distritos que previamente nunca habían estado afectados.

Gran okupación

La última ola de atentados ha coincidido con las denominadas “Action-Weeks” (semanas de acción) organizadas por la izquierda radical. Impulsada por la ira contra la “gentrificación aguda” y la desaparición de los espacios abiertos, los activistas están llevando a cabo quince días de caos, que comenzaron el 6 de junio. El hilo de eventos culminará el sábado con una okupación masiva de las pistas fuera de uso del aeropuerto central Templehof, una franja de tierra enorme equivalente a 525 campos de fútbol. Enfadados por los planes oficiales de utilizar parte del área para hacer apartamentos de lujo, los organizadores planean irrumpir en el lugar, cruzando las enormes vallas que delinean su perímetro.

En un blog, la campaña de okupación del Templehof dice que quieren que la comunidad tenga algo que decir en el uso del espacio. Esperan muchos manifestantes desde todas las formas de vida, incluyendo gente local, familias, punks y activistas internacionales. Hasta mil policías se enviarán al lugar.

En medio del rencor, el alcalde de izquierda de Berlín, Klaus Wowereit se encuentra en una encrucijada. Los políticos de la oposición le acusan, y a otros políticos de izquierda y del partido verde, de inacción, y complicidad tácita con los que rompen la ley. El secretario general de la CDU en Berlín, Frank Henkel, habló de un “estado de capitulación ante el terror rojo”. En una entrevista con el Spiegel Online señaló que “La izquierda radical está probando los límites mientras el senado mira pasivamente para otro lado.” El senado de Berlín es el cuerpo ejecutivo de la ciudad-estado – en lo esencial es un ayuntamiento.

De igual forma, el líder berlinés de los procapitalistas Demócratas Libres, Christoph Meyer, declaró a Spiegel Online “Una parte del senado le da a los extremistas de izquierda la sensación de que pueden hacer lo que quieran”.

Pero mientras hay un aumento de la presión para contener la violencia, la policía padece trabas importantes. “El hecho de que los incendios puedan realizarse en segundos, significa que es muy difícil coger a los perpetradores,” le dijo el Ministro de Interior Erhart Körting a Tagesspiegel, diario de Berlín. Mientra tanto la policía se queja de que los recortes de presupuesto les han dejado cortos de personal. “Apenas podemos llevar a cabo la vigilancia los controles habituales – los delincuentes tienen poco riesgo de ser detenidos,” dijo Klaus Eisenreich, que dirige el sindicato de policía, en una entrevista con el Spiegel Online.

Enfrentamientos en el horizonte

En relación con la protesta planificada en Tempelhof, las chispas políticas están volando. Los políticos conservadores y liberales se quejan de que algunos políticos no se hayan distanciado lo suficiente de los militantes izquierdistas. La líder de los Verdes de Berlín, Franziska Eichstädt-Bohlig, está en el medio de la controversia. Declaró al periódico Die Tageszeitung que entrar en el difunto aeropuerto no es violar la ley, sino un acto de expresión política.

Mientras tanto, el partido de extrema izquierda Die Linke de Berlín también ha sido criticado por su proximidad con los manifestantes. Aunque los dirigentes del partido se han distanciado oficialmente de las protestas, la política del Die Linke Evrim Baba envió un mensaje positivo en el que dudaba que fuera una protesta “legítima”. “Apoyo la movilización contra los pisos de lujo y la eliminación de las viviendas sociales del suelo del aeropuerto Tempelhof”.

Así como continua el cruce de fuego político, continúa la quema de coches. En ausencia de consejos más útiles, los políticos han encontrado una receta simple para los propietarios de coches: estacionelos en lugares más seguros de la ciudad.

Texto enviado por Agência de Notícias Anarquistas - ANA.

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