LIBERACIÓN TOTAL … Contra toda forma de Dominación y en Defensa de la Tierra

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Escritos del preso anarquista Tasos Theofilou desde Grecia

por Tasos Theofilou :: 30.01.13

El compañero Tasos Theofilou fue encarcelado el agosto de 2012, acusado de un atraco a un banco en isla de Paros y pertenencia a la Conspiración de Células del Fuego. Él mismo niega estas acusaciones. Ya hace tiempo hemos presentado sus primeras cartas, también se ha traducido un poema suyo. Los siguientes son varios de sus textos y poemas, llenos de humor sutil y tristeza profunda, a veces reflexivos y analíticos (ver “Algunas reflexiones en torno del “tráfico de esclavos”, enfocado en ciertos poco debatidos aspectos de la llamada “inmigración ilegal” y por esto muy actual en toda Europa del Sur, pero no sólo), a veces irrelevantes, siempre conscientes pero nunca políticamente correctos, así como la cotidianidad misma de un anarquista en prisión.

Diario carcelario

06/09/2012

En algún momento hemos llegado a Domokos. Esta ciudad no la conocí por su famoso queso tradicional sino por la cárcel que se llama así. Por esto siempre decía “la Domokos”, es decir en femenino. Así como siempre decía “la Avlona”. De hecho pienso que ambos nombres son masculinos. El viaje ha sido interesante. A un escolta, incluso al presidente de la democracia, le envidiaría. Con la única diferencia que éste no estaría atado por detrás con cuatro tipos tapados vigilándolo. Por cierto, uno de ellos, el conductor, era simpático. Durante todas las cuatro horas del trayecto las esposas estaban apretadas hasta el límite, el resultado fue el hecho que sentí como si fuera corriente eléctrico golpeando mis, de todos modos ensangrentadas, muñecas. Los dedos pulgares aún los tengo entumecidos.

La acogida en el ala es tan calurosa que acaba siendo aterradora. Todos quieren conocerme y apretarme la mano. No por la simpatía que corresponde a la víctima de un montaje, tampoco por la estima que corresponde a uno que no ha colaborado con las autoridades. Más bien con el temor que provoca una estrella de tele. Estoy comenzando a darme cuenta qué dimensiones ha tomado el tema de mi detención en los medios de comunicación.

Aquí es como un festín multicultural. Además un festín criminológico. Un Hindú cumple cadena perpetua porque mató a uno “de los suyos”, es decir a un compatriota suyo. Tiene cara simpática. Le mató en una bronca. Hay un tipo de alrededor de los 60 años, con un solo diente y la cara obscurecida como camionero en la peli de Rodriguez. Él cumplió una cadena perpetua (n.t : en Grecia significa 25 años para cumplir), salió y al cabo de un mes le pillaron de nuevo y le metieron otra vez cadena perpetua. Ahora está más o menos en el sexto año. Se jacta que cuando estuvo en el ala D logró clavar unas tijeras en el culo de Korkoneas (n.t.: policía, asesino de Aleksandros Grigoropoulos). Le cambiaron de ala pero no le dieron el traslado que tanto quería. Me dice que la dirección se dio cuenta de lo que paso con Korkoneas. Hay un tipo que le condenaron a 3 años y media de reclusión. Es decir “3,5 re” en el dialecto carcelario. Eso de “re” se pone para diferenciar de “pe” que significa prisión. Por lo tanto, teniendo sólo lo de reclusión podría salir, pero no tiene dinero para “comprarse” su condena y sigue aquí con ladrones y asesinos. Por suerte tiene un aspecto criminal y si no te contara su drama, le pasarías por un preso de cadena perpetua y le saludarías con cierto respeto. El desdichado, pues, fue a robar un coche que, como el mismo por su desgracia se dio cuenta, pertenecía a los policías.¡Padre e hijo policías! ¡Dios mío! Durante tres días, dice, le daban una paliza cada 20 minutos. Su cara se hizo dos veces más grande por la hinchazón pero eso no le importó nada al juez de instrucción…Hay muchos aquí que antes que llegue su tribunal de apelación ya han cumplido entera la condena de su juicio de primera instancia. Hay dos tipos que fueron acusados de una decena de atracos a bancos. Ninguno de los dos admitió algo. ¡Ciento sesenta testigos, desde clientes hasta cajeros, pasaron por el juicio y ni siquiera uno los reconocio! Las declaraciones de policias eran lo suficiente para meterles 20 años a cada uno y dejar que tengan la esperanza en apelación. En la cárcel la apelación toma dimensión del segundo advenimiento de Cristo.

07/09/2012

La movida es un poco como youth hostel. Muchos idiomas diferentes, cocina común, convivencia obligatoria. El espacio está extremamente limitado. El patio tiene tamaño de piscina de un hotel de lujo y profundidad de 10 metros, asi mismo con la altura de los muros que lo rodean. Si me entra gana de correr un poco, al cabo de un rato me siento como electrón, me mareo y lo dejo. El hormigón y el alambre predominan. Por la ventana de mi celda, detrás de las rejas, veo un trozo del cielo adornado por un poco de alambrada. Por la noche no hay estrellas. El alumbramiento de los reflectores es tan fuerte que las hace desaparecer.

08/09/2012

Hoy está nublado. El color del muro es el mismo que el del cielo. Las nubes se pueden distinguir del muro sólo porque hay alambrada. Depresión.

09/09/2012 Anochecer

Fuera hay un anochecer bonito. Sin embargo, los reflectores no te dejan ver la diferencia. Empiezo a entender el verdadero sentido detrás de la frase “experiencia de encierro”. ¡Experiencia! Tal vez soy afortunado por poder vivir un estado psíquico que sólo una pequeña parte de la humanidad tiene la desgracia de vivir. No obstante, el hecho de que no puedo salir al balcón para gozar de este anochecer otoñal, me parece más que deprimente. Me parece pervertido y sádico. Bueno, no digo más. Aquí escribimos la Historia, ¿vamos a obsesionarnos con lo de la cárcel? No, no y otra vez no. Pero ya que lo estoy pensando voy a escribirlo, para que exista…

11/09/2012

En la cárcel puedes darte cuenta de las dos dimensiones de la existencia. La primera, aquella humana, la que oscurece viendo los muros grises. La que se da cuenta de que está existiendo y moviéndose en una tumba para seres vivos. Ni siquiera vivos. Algo parecido a vivos. La que dice: “¿Qué más vais a hacer cabrones para corroborar el hecho que nosotros tenemos razón? Y que nuestras luchas tienen razón verdadera. Tan material como vuestros muros.” Esta dimensión de ser el que se está preguntando: “pues, ¿cuánto más todavía?” Se piensa: “Si hay Estado de derecho como mucho hasta el juicio”. Se dice: “¿Cuál Estado de derecho? ¿Y a ti que te importa el Estado de derecho? Callate y sigue nadando.” Esta dimensión que se imagina que está tocando caras queridas. Esta dimensión que ahora mismo se llena de lágrimas. Pero hay también la otra dimensión, que siendo igualmente humana como la primera coloca la existencia no sólo en los callejones sin salida personal de la cárcel sino dentro de la historia que cuenta: “yo soy parte de la historia y todo lo que vivo también lo es”. Que dice: “son nuestros sentidos los que nos han sido privados, pero antes que todo es nuestra Lucha, y lo que ella deja detrás suyo. Lo que ella generosamente regala a la humanidad.” Esta primera calidad duerme dentro de un paréntesis amenazador y sólo la segunda puede mantenerla viva.

Atardecer

La Domokos, es decir la cárcel de Domokos y específicamente mi ala, es una torre de Babel criminal, pero el caos no es inminente. El griego y el ruso reinan, a pesar de que las diferentes “minorías étnicas” tienen derecho de hablar entre sí cada una en su idioma. Me parece que se empieza a crear un dialecto equiparable. Por ejemplo el insulto dominante es “pusti-muti” que significa “maricón de mierda” y viene del griego “pusti” que, como se sabe, más allá de describir la orientación homosexual está utilizado para hacer destacar la baja calidad moral de la persona. “Muti” es una palabra albanesa y significa mierda. Pues, así tenemos la síntesis de las palabras “pusti” y “muti” que nos da “pusti-muti” o sea “maricón de mierda”.

12/09/2012

Con qué facilidad te puede cambiar el ánimo en la cárcel… Basta una carta para trasformar tu pecho en una caldera de emociones. De las más heroicas hasta las más tiernas y al revés.

Postdata. Algo que me he recordado: Hace unos pocos días intenté jugar ajedrez con un Polaco que tiene la misma edad que yo. Me venció en los primeros 6 o 7 movimientos. Le pregunté: “¿Juegas desde pequeño?” Me dijo: “Ehhh, kurwa (que significa puta pero muy vulgar), tengo cadena perpetua.”

14/09/2012

Fuera hay relámpagos. Unas nubes pesadas. De manera esterilizada huele a una tormenta acercándose. Acá no hay suelo de tierra. No hay arboles. No hay muchas cosas que recuerdan a la vida. Sólo gente que sin parar vienen y van a lo largo de esos 15 metros de nuestra planta, monótonamente y cada uno jugando con su komboloi. Y se saludan de vez en cuando, cuando llegan a acercarse uno al otro. ¡Manicomio! El cimiento que les rodea poco a poco está chupando no sólo sus vidas sino además cualquier amor por ellas. Se supone que la condena que cumplen les priva su libertad. Pero en realidad les priva de sentimientos y emociones.

¿Qué mente tan enferma inventó la cárcel?¡Lo sé! No era uno solo. Estoy pensando: se trata del subproducto cultural de la sociedad capitalista que aquí dentro amontona el menos civilizado producto de su sociedad del Capital mismo. Estoy sonriendo, evidentemente satisfecho con esa cosa tan lista que se me ocurrió. Cuantos años sean que me tengan encerrado acá dentro, mi educación situacionista va a perseguirme…

Mediodía

Viene un Albanés a nuestra celda. Está hablando con mis “compañeros de piso” sobre una peli que vio ayer por la noche en Nova. Dice: “A mi me gustan pelis como esa. Con guerra, disparos y matanzas.” Yo entretanto estoy sentado encorvado, trabajando sobre una novela, adaptación noir de “Otello” situada en la época actual. Levanto la cabeza y digo: “Bueno, bueno. ¿Dónde se ha ido el romanticismo en esta cárcel?” El tipo me dice: “¡Las pelis de amor también me gustan pero me duele el corazón!” Pienso: en vez de que yo salga de aquí más masculino, los demás saldrán más metrosexuales.

Tarde

Convencí a un Albanés de mi celda a leer Nazim Hikmet. Leyó el libro entero. La vivencia común de encierro causó un milagro.

Tarde, alrededor de las 7

Por fin llegó el mp3. Subo a la palmera (palmera se llama la cama de arriba) y escucho. Primera canción es de Himerini Kolimvites. Que desparejada es la voz de Bakirtzi con todo lo demás…La atmósfera se hace un poco más dulce. En algún momento termina el álbum. Continúo con Thanasis Papakonstantinou. Lo etéreo. ¿Dónde se puede fugar la mente si han encerrado tu cuerpo? Prefiero una aproximación más material a la fuga. No obstante, lo pongo 5 o 6 veces más.

15/09/2012

Uno que fue preso en esta ala y que salió hace medio año, ha muerto en un accidente de tráfico. Sus amigos están en mi celda y hablan sobre lo ocurrido. El Albanés está tumbado en la cama jugando con su komboloi. En algún momento dice: “En Körçe tuvimos una vecina que su hijo siempre se lo llevaba la policía. Una vez los vecinos le dijeron a ella: ¿Qué pasa con tu hijo que continuamente se lo lleva la policía? Y ella entonces dijo: La policía que se lo lleve, pero ¡que no lo pille su padre!” “Ahh, ese optimismo de una madre albanesa…” pienso yo.

16/09/2012

Hoy es Domingo. He trasnochado ayer y hoy me he despertado tarde. Los viernes y los sábados estoy trasnochando. Así de simple, para aparentar el pequeño-burgués. Fuera no tuve tal costumbre pero aquí lo encuentro divertido. Sentado miro la tele hasta muy tarde. ¡Me divierto un poquito, hermanos! El domingo por la mañana ponen la música a tope. Canciones populares de los diferentes países balcánicos se mezclan entre sí creando un ambiente que recuerda al barrio de Gizi.

Tesis sobre la orgía represiva que ha estallado a partir del septiembre de 2009

El sistema de justicia penal por un lado constituye el dogma que consolida la ideología del Capital, hasta el grado que lo permitan las correlaciones sociales, y por el otro lado es un herramienta de redistribución de la ganancia al beneficio del Capital. Es parte de la economía. Es un mercado. Con sus ejecutivos, sus empleados y su clientela consumidora. Jueces, policías, abogados, carceleros, arquitectos de cárceles, fabricantes y comerciantes de las sistemas de seguridad, reporteros policiales, todos pueden encontrar su lugar en ese mercado, cada uno en su puesto produciendo el articulo llamado “crimen” y el articulo llamado “criminal”. Una mercancía capaz de producir mercancías.

En los tiempos en que la mano de obra trabajadora como mercancía es casi inútil para el Capital, los que están excluidos de su ganancia no le sirven para nada más que ser la mercancía de la industria de represión penal.

De este modo la represión penal es por un lado la manera en que la clase del Capital esconde, destruye, reprime, incapacita, desarma, deslegaliza y luego almacena para su eventual uso en el futuro, toda una clase de personas que no pueden encontrar comparador para esa única mercancía que tienen, su fuerza laboral, y por otro lado es una manera de redistribuir los ingresos desde abajo hacia arriba y eso mediante el proceso de imponer multas, fianzas, gastos judiciales, etc. Además es la manera de crear fundamento sobre como será edificada la ideología de seguridad que el Capital y su clase presentan como demanda universal, como piedra angular y como suprema destinación para la sociedad, mientras que al mismo tiempo, lo ponen a la venta como un bien consumista más.

Los sujetos de represión penal, el crimen y el criminal, constituyen una comunidad artificial, imprescindible para el Capital. Lo único que los crímenes tienen en común entre sí es el hecho que la justicia penal los define como tales. El Capital tras el dogma de “tolerancia cero” excomulga a los que le sobran, desterrándolos a la profána comunidad del crimen. Una comunidad cuyo manejo y administración han sido asumidos por la industria de represión penal . Cuanto más sea despreciada la fuerza laboral como mercancía, tanto más agresivo se vuelve el marketing de esta represión.

De este modo los terroristas sedientos de sangre y las prostitutas seropositivas, los inmigrantes satánicos y los okupas drogadictos*, siendo más susceptibles socialmente y más destacables mediáticamente, se convierten en el producto para probar el marketing agresivo de esa industria. Y claro que este trato especial no tiene que ver con categorías especiales a que pertenecen estas personas. Se aplica experimentalmente a aquellas, haciendo el Brecht asfixiarse en esa normalidad de lo más común.

Siendo rama de economía, la represión penal produce (como sucede también con las demás ramas económicas) su para-economía. Una para-economía de represión penal que es el monopolio llamado el Amanecer Dorado.

No es la policia con su estilo de vaquero y sus competencias del sheriff, ni tampoco cuaquier ministro con su aire de Napoleón los que crean el percal distópico actual sino el sistema de justicia penal en su totalidad. Como sistema y como economía.

CONTRA LA ECONOMÍA DE LA JUSTICIA PENAL
CONTRA LA INDUSTRIA DE LA REPRESIÖN PENAL

08/01/2013
A.K.Theofilou
Cárcel de Koridallos

*Nota de traducción: se trata de las descripciones utilizadas por la prensa burguesa.



Algunas reflexiones en torno del “tráfico de esclavos”

El mundo de ilegalidad en su mayoría es un mundo de economía delictiva. Así tiene un pie metido en la ilegalidad y el otro en la economía. Básicamente obedece las reglas y los principios de esta última. Diciéndolo con otras palabras, aquella gente que no tiene nada de romántico. Nada de encantador. Es por cierto gente perseguida. Perseguida desproporcionadamente con daño que hacen, no sólo a la sociedad sino incluso a la economía del régimen. Es gente perseguida, pero incapaz de ofrecer algunos antihéroes encantadores, auque sea a nivel de literatura.

No obstante, es gracioso como los sacerdotes de los medios de comunicación burgueses maldicen los métodos y la moral de aquella gente, al mismo tiempo alabando las destructivas, para toda la humanidad, decisiones tomadas por los órganos directivos de la economía del régimen. Resulta todavía más trágico cuando aquella gente sufre un trato inhumano de manos de la justicia penal mientras que sus homólogos, establecidos en la economía del régimen, gozan de su prestigio y sus ganancias sin estorbo ninguno.

Sería un error dejarnos llevar por las interpretaciones de los medios del régimen sin intentar localizar sus extensiones reales, sin intentar entender de donde vienen. Sería un error permitir que la, tan americanizada ya, justicia penal destruya, sin que haya resistencia, sin que haya crítica, a todo ser humano que no es suficiente rentable para la economía del régimen. Un ejemplo característico es el de “trasporte y traslado de extranjeros en el territorio nacional”. Conocido también como “el tráfico de esclavos”. Su trato penal, sus representaciones mediáticas, el mito creado por los medios en torno de ello y las finalidades de este mito.

Que se tenga en claro que el presente texto en ningún caso pretende de justificar a quienes emprenden este tipo de actividades, sino quiere nada más que hacer destacar los objetivos a los cuales hace servicio su demonización mediática y penal. Demonización que seguramente no es resultado de algún problema moral, ya que en tal caso no hubiera existido esa diferencia tan provocativa en que se afronta a la correspondiente rama de la economía del régimen, es decir las agencias dedicadas a alquilar trabajadores, agencias del trabajo temporal…

El Capital, liberado de su necesidad del trabajo, ha elevado el estatus de este último al privilegio. Privilegio del cual intenta privar a la mayor parte de la población. Algo que logra hacer señalando la única mercancía que disponen los excluidos de la economía del régimen—su fuerza laboral—como furtiva e ilegal. La justicia penal está llamada para dogmatizar esta realidad y los medios para interpretarla y sancionarla.

El discurso moralista de los medios en torno de los“traficantes de esclavos” no es para nada inocente. Además, los medios no se oponen tanto a los problemas con los cuales se enfrentan los “esclavos” como a los problemas que estos últimos traen consigo en sus maletas. Las desgracias que, como revelan los medios, han sufrido no tienen como objetivo despertar algún sentimiento de simpatía hacia ellos, sino quieren asegurarnos que los “inmigrantes ilegales”, tan pobres y abandonados como son, víctimas de una explotación salvaje y embrutecidos, son capaces de cualquier tipo de comportamiento y actitud antisocial. De este modo el “traficante de esclavos” no es inmoral por comerciar con seres humanos sino porque está importando a nuestro país unos criminales, enfermos, amenaza islámica o ADN contaminado, hablando de los gustos más raros…Es decir, la lógica detrás de la demonización del “tráfico de esclavos” es intentar convencernos que lo que traen no son personas ,sino un articulo sin voluntad propia, ilegal y peligroso, tanto para el interés como para la salud pública. Articulo que por consiguiente y con toda la razón será temporalmente almacenado en unos almacenes, así como se hace con cosas confiscadas.

En realidad, la amplitud del concepto de “traficante de esclavos” contiene toda una serie de distintos papeles de esta específica actividad delictiva. Es importante subrayar que de hecho no estamos hablando sobre alguna red organizada sino más bien sobre un mercado. Un mercado donde, como en todos los mercados ya sea legales o clandestinos, uno puede funcionar como patrón-”agente”(si tiene suficiente capital y conocidos) o como simple empleado-conductor (si tiene poca suerte). Y en ambos casos suele tratarse de inmigrantes. Tanto el más abominable profesional como el simple “jornalero-conductor” puede ser señalado por la justicia penal como traficante de esclavos y condenado a una pena terriblemente grave. Tanto el más despiadado estafador como el más pequeño pendejo. Los tribunales no se preocupan por detalles semejantes.

El ejemplo del despiadado traficante de esclavos que está ahogando gente en el Mar Egeo para escaparse de la guardia costera o este de los inmigrantes que mueren de frío en camiones-congeladoras por cierto no son sólo leyendas. Pero tampoco son la regla. Y en todo caso la histeria de los jueces y periodistas no tiene nada que ver con cualquier tipo de sensibilidad frente al drama vivido por esta gente. Su discurso sobre el tráfico de esclavos no es para nada inocente y dista mucho de “proteger a los inmigrantes”, para los cuales no hace diferencia ninguna si mueran ahogados por sus traficantes o por la guardia costera y por supuesto prefieren estar unas horas apretados en un camión que pasar meses interminables en un campo de concentración construido como un horno industrial…

Su único objetivo es convencernos que los “traficantes de esclavos”, los cuales hay cada vez más y más en las cárceles griegas, comercian con algo ilegal y sobre todo peligroso: con la mano de obra que sobra.

A.K.Theofilou
Centro de Detención General de Domokos
4/11/2012



Poemas

10/11/2012

Hormigón y hierro
El olor de la montaña se impone sobre el hormigón y el hierro
Cuando llueva.
El revuelo traído por la tempestad da vida a la cárcel.
El peligro primordial la convierte en refugio.

En otros momentos la pena toca arpa con mi pecho
Pincha mis gandulas lacrimógenas.
Los 32 pasos del patio no caben en mi pensamiento.
No cabo en el patio. No cabo en la cárcel.
Un cercado de gente. Cercado de delincuentes desarmados.

Y por otro lado:
El sagrado derecho al trabajo.
Del obrero de construir una cárcel.
Del electricista de poner las sistemas de seguridad.
Del arquitecto de diseñarlo.
Del carcelero.
Que se joda la civilización del Capital.

Hormigón y hierro.
Los presos duros como el hormigón y el hierro.
No como el diamante.
Afortunados.
Afortunados quienes fueron encarcelados. Nadie puede detenerles.
Afortunados quienes casos fueron cerrados. Nadie puede sentenciarles.

14/10/2012

Un poema condenado.

Poesía son los amores no respondidos
las ideas nobles
la vanidad de ser
las sensibilidades comunes y corrientes
las pasiones prefabricadas
los labios agitados.

Poesía son los suspiros de presidiario
la beatitud del preso de cadena perpetua
la desesperación del encierro
la monotonía del patio
el griego mal hablado
la melancolía del recuento al anochecer
las pesadillas nocturnas del compañero de celda…

10/10/2012

Las paredes grises y las luces hospitalarias
las puertas de hierro y las alambradas de rejilla
la suciedad del suelo y la atmósfera esterilizada.
La ropa tendida en el patio rompe la monotonía,
mofándose lo más groseramente de las líneas rectas de la cárcel.
La cárcel se trasforma por la gente que ha devorado.
Los calzoncillos colgados se chocan con la arquitectura absoluta.
La vida con los muros.
La vida se choca con el desprecio de la vida
La flor florece incluso sobre la roca
¡Que florezcan miles de cactuses!


El Nikos

Nikos no conoce su fecha de nacimento. Calcula que tiene unos 28 años. Aquel compañero de celda Albanés afirma que así es su raza. Nadie de ellos sabe cuando ha nacido. “¿Qué raza?” le pregunto, dejando que me salga una sonrisa al articular la palabra “raza”. “Gitano” responde. Desde luego. Albanés y gitano. Lo único que queda es ser gay y judío. Nikos tiene 28 años pero parece como si tuviera por lo menos 38. Bajito, robusto, feo, moreno y lleno de tatuajes carcelarios de una extremadamente baja, incluso para la prisión, calidad.

En la parte lateral de su dentadura tiene un vacío. Algún diente menos hace que su sonrisa resulta “interactiva”. Nikos se come la primera sílaba de las palabras largas. No dice “¿cuándo me excarcelarán?” sino “¿Cuándo me carcelarán?” Nosotros le decimos “no te preocupes, ya estás encarcelado”, pero él no lo entiende. Ve que sonreímos y él también nos sonríe. Nosotros miramos el diente que falta y sonreímos más. El compañero de celda Albanés nos informa, como si fuera un corresponsal de “National Geographic”, que también en albanés está hablando así. ¡Así es “mi raza” insiste!

Nikos cree que está injustamente en la cárcel porque hace unos pocos días soltaron a su hermano cuya liberación debio ser algún error burocrático. Y qué si fue condenado a 20 años de los cuales cumplió sólo uno, ¡sigue insistiendo que tiene que salir! Pues el orden de liberación pone su nombre. ¡Nikos está injustamente dentro! En su cabeza lo justo y lo injusto se determinan por un error de imprenta.

Nikos, cada vez que me ve, me mira con admiración diciendo: “Tú eres mafia, ¡gran mafia! ¡Bravo!¡Bravo!” Una vez no pude contenerme y le ha respondido. Le dije “¿Porqué bravo?” Me dice “¿No eres tú quien durante diez días enteros mostraban en la tele?” Esto de “diez días” lo acentúa especialmente. “Sí soy yo” le digo “pero no hice lo que ellos están diciendo. Hubo algún tipo de malentendido” me estoy esforzando de explicarle, corriendo el riesgo de que voy a perder su apreciación. “La gran parte de las descripciones en la tele no tienen nada que ver conmigo” le digo. “Lo hiciste o no lo hiciste da igual, nosotros te hemos visto en la tele” me responde, de hecho aplastando todos mis argumentos. Sin embargo creo que en esta frase se esconde toda esa tan espectacular superstición propia de subproletariado.

No le importa si las acusaciones que me adjudican a mi me corresponden realmente. Le importa sólo el hecho que yo soy alguien que ha logrado el sagrado objetivo de agotarse en ese cuarto de hora de publicidad que me correspondan. E incluso más que esto. Para él soy una estrella televisiva. Un santo del espectáculo.

Nikos tiene problemas. Está soplando y resoplando. Calcula cuánto más hay que cumplir. En algún momento me dice: “No se trata sólo de mi. También mi familia, padre y dos hermanos.” “¿Están tristes porque estás en la cárcel?” le pregunto. “Cárcel ellos también” responde. “¡¿Qué?! ¿Tu padre y tus dos hermanos están en la cárcel?” intentó de asegurarme. “Sí” me dice. “Pero, ¿no me dijiste que tu hermano fue liberado bajo tu nombre?” “¡Sí!” me dice. “¿Y qué dice tu mamá sobre todo eso?” le pregunto. “También mi mamá estuvo dentro tres meses”. “¡Toda la familia en la cárcel!” le digo. “Sí, sí” confirma él. “Bueno, pero en el juicio ¿no les hicieron algún descuento, algún descuento familiar?” “Qué va” me responde con seriedad “tenemos casos diferentes”. “Así como dices”, comentó terminando la charla.

Tal vez por culpa de toda esa charla le preguntó si es musulmán. “Nooooo” me dice “yo soy cartólico (sic)”. “¿No eres ortodoxo?” le pregunto. “Sí, ortodoxo” me dice. “¿Eres católico?” “Sí, católico.” “¿Ortodoxo?” “Ortodoxo.” Poco a poco estoy empezando a perder mi paciencia y le pregunto con rigidez: “¿Católico o ortodoxo?” No responde y se me queda mirando asustado como si le hiciera interrogación. Le digo: “Qué opinas sobre filioque? ¿Cuál es la posición de la Iglesia Oriental ortodoxa respecto a ese problema? ¿Qué opinión tienes sobre la primacía del Papa? ¿Qué según tu opinión era el razón político más importante de Cisma del año 1054?” Me está mirando asustado. Relajo mi voz y le pregunto: “En cada caso, ¿de dónde procede el Espíritu Santo?” Veo un brillo en sus ojos, un brillo que viene acompañado por la siguiente declaración: “Del Padre.” “¿Y no del Hijo?” “No” insiste con una voz firme. “Por lo tanto eres ortodoxo” le aseguro. “Ortodoxo” me dice.

Nikos entra en la celda. “¿Qué estás leyendo?” me pregunta. “Otello” le respondo, seguro que no lo va a entender. Me mira extrañado. “De Shakespeare” le explico con esperanza que después de cinco siglos por algún lado ha oído a este nombre. “¡Aaaa! Sexo…” me dice penosamente. No se trató de un chiste propio de chiquillo de diez años. Fue una verdadera conclusión. “¡Nikos!” le digo con dureza “¿Qué tipo de cuchillada contra la cultura fue eso?” Se pone como un cachorro pegado. “Yo no saber” se está disculpando. “Dadaismo albanés espontáneo” estoy pensando y le perdono.


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