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Recordando en la lucha a los anarquistas de Chicago. Reflexiones sobre el 1º de Mayo y la lucha anarquista/antiautoritaria

por Sin Banderas Ni Fronteras :: 01.05.11

“Pero así como no nos hacemos parte de las consignas reformistas ni del fetiche de las fechas, tampoco podemos aceptar que el olvido que quieren imponer explotadores y reformistas le gane a la memoria combativa de quienes seguimos propagando la lucha desde una perspectiva autónoma y radical. Nos rehusamos a dejar de hacer cada 1º de Mayo un día de revuelta en recuerdo de los compañeros anarquistas asesinados por el enemigo.”

El 1º de Mayo no es el Día del Trabajo como quieren hacernos creer. Es el día del trabajador. ¿Pero qué se conmemora? ¿Se celebra la condición de asalariado? NO El 1º de Mayo se conmemora el encarcelamiento y asesinato por parte del Estado y los explotadores en 1886 de ocho trabajadores anarquistas en Chicago, USA. El 1º de Mayo de ese año miles de trabajadores inician una huelga para que la jornada laboral durara ocho horas, y no doce, quince o veinte como era costumbre en aquellos tiempos. Entre esos trabajadores estaban también Michael Schwab, Louis Lingg, Adolph Fischer, Samuel Fielden, Albert R. Parsons, Hessois Auguste Spies, Oscar Neebe y George Engel., trabajadores anarquistas conocidos algunos por ser dirigentes sindicales y otros por editar y distribuir propaganda anarquista con las propuestas de organización social y de acción confrontacional propias del anarquismo. En una manifestación el 3 de Mayo la policía disparó asesinando a seis obreros y dejando heridos a muchxs otrxs. Lxs anarquistas convocaron a una nueva manifestación para el 4 de mayo de 1886 en respuesta a la represion. En medio de esta, una bomba es arrojada contra los policías, matando a uno e hiriendo a varios. Los guardianes del poder abrieron fuego contra la multitud hiriendo a 200 obreros y asesinando otros cuantos.

Para frenar la huelga y las movilizaciones, desde el poder se fragua una jugada represiva para atemorizar a los obreros alzados y eliminar a quienes eran conocidos por sus posiciones radicales. Así, los ocho compañeros ya mencionados fueron arrestados, acusados por un fiscal exaltado, testigos falsos y jurados pagados. Mientras las autoridades reconocían descaradamente que este era un juicio contra los anarquistas y no contra un hecho en particular, el fiscal le pedía al jurado que condenara a los anarquistas con estas palabras: “Declarad culpables a estos hombres, haced escarmiento con ellos, ahorcadles y salvaréis a nuestras instituciones, a nuestra sociedad!”
Así, el 28 de agosto de 1886 un jurado especialmente elegido para aniquilar a los compañeros condenó a siete de ellos a la horca y a uno a 15 años de prisión. Finalmente, un compañero fue encontrado muerto en su celda en extrañas circunstancias, cuatro fueron ahorcados y dos condenados a cadena perpetua debido a la presión por lo escandaloso del caso. Varios años más tarde, en 1893, las movilizaciones y la acción solidaria permitieron que los tres que quedaron en prisión pudieran salir a la calle por medio de un “perdón absoluto” y las autoridades reconocieron que dentro de las lógicas de su justicia, el juicio contra los compañeros estuvo lleno de irregularidades.

Esa misma lógica de juicio político y castigo ejemplificador es la que vemos hoy con la condena mediática y judicial a todo lo que huela a rebeldía y revolución. Así han logrado encerrar a compañeros conocidos por sus ideas y practicas contrarias al poder, inventando grupos jerárquicos entre quienes desprecian la autoridad (“Caso Bombas”), utilizando testigos pagados y condenando no un hecho en particular, sino que una forma de concebir la vida y las relaciones sociales opuesta al sistema de muerte que nos imponen como verdad. Estas lógicas no son excesos ni abusos del poder, sino que es el poder mismo mostrando su rostro, y esas maniobras permanecen el tiempo y pueden hoy afectar a cualquiera que se muestre disconforme.

Queremos llamar a la autocrítica dentro del entorno anticapitalista y anarquista/antiautoritario. Hemos renegado de las efemérides “oficiales” del movimiento obrero y sus demandas reformistas, sin embargo, no podemos olvidar la vida de quienes han muerto por hacer de sus vidas un peligro para la dominación del Estado y el capital. Sabemos que el trabajo asalariado es una cadena más de la dominación social de una clase sobre otra. No reivindicamos el derecho al trabajo como la CUT, tampoco vemos los sindicatos como el único camino de lucha (menos si es para negociar con los explotadores), tampoco pedimos un sueldo digno porque no existe la dignidad cuando alguien se pone a trabajar para otra persona vendiendo su tiempo y su esfuerzo. Está claro que nuestra postura va más allá, somos revolucioanrixs.

Pero así como no nos hacemos parte de las consignas reformistas ni del fetiche de las fechas, tampoco podemos aceptar que el olvido que quieren imponer explotadores y reformistas le gane a la memoria combativa de quienes seguimos propagando la lucha desde una perspectiva autónoma y radical. Nos rehusamos a dejar de hacer cada 1º de Mayo un día de revuelta en recuerdo de los compañeros anarquistas asesinados por el enemigo. Recordar el por qué de esta fecha ya es un gesto. Pero creemos que siempre hay ir más allá de lo informativo, porque las condiciones que determinaron que dichos compañeros se alzaran por una vida mejor aun siguen vigentes en estructura: la sociedad sigue divida entre explotados y explotadores (con la diferencia de que hoy los explotados ya no se reconocen como tal), el Estado sigue en pie y continua asesinando y encarcelando a quienes se oponen a la dominación en sus diferentes formas.

En la marcha del 1º de Mayo de 2010 se estrenó un sistema de control basado en anillos perimetrales de vigilancia, rejas de metal y los clásicos sapos que graban a los manifestantes, principalmente a los ácratas. Claramente la represión logra algunos de sus objetivos y no registraron mayores desmanes a diferencia de años anteriores. Ya veremos qué pasa este año.
Pero hay algo que escapa a la represión y eso es nuestra VOLUNTAD DE HACER cosas. Ya no se ven en las calles afiches con propaganda libertaria sobre el 1º de Mayo (lo mismo pasó con el 29 de Marzo pasado), tampoco actos públicos para recordar el sentido radical que reivindicamos en esta fecha. La presencia anarquista ha retrocedido en cuanto a propaganda escrita y eso se nota. Sabemos que todos los días y lugares son de lucha y el enemigo espera las fechas para poder, reprimir, fichar y neutralizar con más facilidad. Sabemos que nuestra propaganda es nuestra vida y se manifiesta en múltiples tipos de acciones. Pero también sabemos que los poderosos quieren silenciar y hacer retroceder nuestra propuesta de vida opuesta a la autoridad, el recuerdo de nuestros compañeros caídos en lucha y las experiencias pasadas y presentes que nos permiten continuar firmes en confrontación con el poder. Nuestra lucha se expresa en un sin fin de formas que desbordan una marcha (sin renegar de ellas), pero en sus distintas dinámicas hay un sentido, una historia larga de confrontación con el poder que hasta en día de hoy se desarrolla. Eso no puede perderse.

En el centro y en las periferias, en el campo y la ciudad, en manifestaciones publicas y en las sombras, no olvidemos a quienes a través del tiempo decidieron enfrentarse a los poderosos por una vida mejor.

En memoria de los compañeros muertos en Chicago en 1886.
En recuerdo de Rodrigo Cisternas, trabajador asesinado por las balas policiales al atacar los vehiculos de la represion con una retroexcavadora mientras protestaba por mejoras laborales a comienzos de Mayo de 2007.
Saludando a nuestro hermano Mauricio Morales muerto a casi 2 años de su muerte en combate el 22 de Mayo de 2009.
Con el fuego de la revuelta encendido por todos lxs caídxs, presxs y fugitivxs de la guerra social.
NADA NI NADIE ESTÁ OLVIDADO
LA LUCHA SIGUE
SIN BANDERAS NI FRONTERAS
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